A lo largo de la historia del fútbol mexicano, algunos jugadores han logrado trascender y convertirse en leyendas. Cuauhtemoc Blanco es, sin duda, uno de esos íconos, que dejó una marca indeleble en la historia de Club America y de la selección nacional. Figura clave durante la década de los 90 y principios de los 2000, su talento y carisma lo convirtieron en un referente del deporte.